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ABOUT JOSEPH MERRICK


 

¿Qué relación tienes con la cultura Hip Hop?

Casi todo mi círculo es de bailarines. No bailo, pero estoy dentro de la cultura. Las personas piensan que no bailo, pero he tenido que aprender para tomar las fotos, tengo que enterarme bien del tema, meterme, preguntar y tal vez aprender. Si nos fijamos la mayoría de los fotógrafos son bailarines, como Little Shao. La mayoría de gente profesionales de la fotografía relacionado con la danza realmente están conectados con la cultura y es que para entenderlo es importante. O un DJ, por ejemplo – si no entiendes de baile, no puedes ser DJ. Los bailarines te piden, esperan esos temas que te hacen bailar. Sí, en mi opinión es importante que al menos conozca algo del bailarín, qué es en lo que se desempeña más. 

 

¿Cuéntanos cómo adquiriste tu nombre artístico? 

Estaba viendo una película, y dije: “Bueno ya, Joseph Merrick”. Nada que ver, nada latino, era un personaje de ficción que si no habías leído el libro o visto la película de El hombre elefante no tenías ni idea. Y después de eso me di cuenta de la diferencia, porque había un entonces dónde las fotografías aún las firmaba con mi nombre, y están en mi Facebook, y están con mi nombre completo y las demás firmadas con Joseph Merrick, un nombre aparentemente de hombre. Fue increíble cómo repercutió de aquí a acá. Hay un machismo tremendo en el mundo en general.

En Break The Floor y me pidieron dirección, datos, pasaje, etc y se quedaron impresionados: “¿Eres una chica?” – me preguntaron. Y yo no respondía hasta que me veían de cuerpo presente y me veían. Y luego me preguntaban “¿Y eres latina?”. La primera vez que viajé a Francia estaba también la persona que me había orientado por tres años en la carrera, mi mentor, que es Domshine Homardpayette, que me enseñó por Internet. Nos vimos por primera vez ahí… no se esperaba que era mujer y no se esperaba que era yo.

(Quizás te interese: https://thestriter.com/mujeresenelhiphop)

 

¿Qué es DMJC, la crew Dedos Manchados?

La crew Dedos Manchados ha hecho rap y son 100% artistas de grafiti. Con ellos empecé y estuvieron a mi costado siempre. Éramos tres tíos que por la calle nos conocimos; uno hacía poesía y el otro hacia grafiti. De pronto, de la nada, nos juntamos. Con Pésimo hacíamos poesía – que de allí empezó a hacer rap – y con Entes hacíamos grafiti, dibujo y estudiábamos diseño; nos juntamos más o menos a los 17 años.

Antes de ellos no había tenido contacto con la cultura Hip Hop.  

 

¿Cuándo te entró la curiosidad por el arte? 

Siempre, muchas veces me ponía enferma y pasaba el tiempo leyendo y dibujando. También estudié escultura. De hecho, tengo 3 carreras, Diseño y Publicidad, Artes Plásticas y Fotografía. ¡He estudiado hasta soldadura profesional!

Mis primeras fotos de baile eran un asco, me dan hasta vergüenza, pero fue increíble el cambio. Habrá sido en el año 2005-2004 o antes todavía, y, además, me cambié de nombre. ¿Saben quién es Joseph Merrick no? El hombre elefante.

¿Cómo han repercutido tus fotografías en la escena? ¿Qué hiciste para entender cómo fotografiar el baile?

Los primeros bailarines que vi en mi vida fueron Unlimited Crew, en una inauguración de arte donde también estaban Entes y Pésimo. Estaban haciendo lockingHip Hopbreaking… No tenía idea de cómo sacar fotos, pero yo le daba, no importaba. Ese fue el momento que tomé un camino diferente de mis amigos. Al día siguiente, contactamos y empezamos. Además, me metieron en la crew. 

Mi primera foto de baile es un asco, me da vergüenza. Años después, cuando empecé a estudiar fotografía ya estaba metida en el Hip Hop. En el 2014 ya hacia fotografías de baile. Mi maestro de documental me decía que mis fotos estaban bien compuestas, pero que le faltaban alma. Me dijo: “¿Y la historia, el contenido y el movimiento del baile? Si aprendes a bailar, vas a empezar a mejorar tus fotografías a bailarines”. Así que empecé a bailar de todo en Callao. Era un lugar impenetrable, muy peligroso, el gueto de Lima. Ahí, la gente que bailaba lo hacía para alejarse de las drogas, del alcohol, del maltrato familiar… Ahí he visto muchos muertos, he tenido muchas veces en mi cabeza una pistola, me han robado la cámara amenazándome con un arma… lo que me provocó encerrarme los primeros meses en Barcelona por miedo a que pasaran estas cosas aquí también. Mi familia no quiere que vuelva a Lima. Allí la condición de la mujer es infrahumana: te pueden violar, drogar… 

Un día me citaron 3 chicos de la Zulu Nation; querían saber qué opinaba sobre el Hip Hop: querían que fuera parte de la Zulu Nation. Habían visto todo mi trabajo; les hacía falta una mujer y les gustaba mi temperamento. Fui enterándome de cómo funcionaba y no pude quedarme, en el libro verde ponía que ningún miembro del grupo podía consumir drogas y yo en ese momento tenía problemas con ello; soy una adicta al trabajo y necesitaba estar activa. Es un contrato, tienes que dar imagen porque estás viviendo bajo el nombre de la Zulu Nation. Mis amigos me decían: “cambia y ya está”. Pero no podía, estaba comida por dentro. Pero en mi entorno era algo normal, había libertad absoluta. Aunque cambié de un día para otro, tomé la decisión. Me puse a hacer fotografía en serio, me enfoqué y se notó el cambio: la mirada en mis fotografías era diferente. Antes todo era más técnico… Las fotografías empezaron a tener más cuerpo; mi maestro encontró lo que andaba buscando en mí. Por ello, cuando fotografío, lo hago según como me sienta, igual que la gente que baila. Ni siquiera hay que enfocarse en “esto me va a dar más dinero”. Eso es un problema.

¿Como conectaste con Nika Kramer y Martha Chooper?

En 2012 estaban celebrando la Red Bull BC One en Latinoamérica y yo estaba en mi casa con depresión. Mis amigos me decían de ir, porque venía Nika Kramer, una super fotógrafa, pero yo no quería saber nada del mundo y apagaba el móvil. Las drogas me supusieron pasar por ese proceso. Además, notaba que la fotografía no me llenaba y perdí la fe en la humanidad; las noticias de Perú eran: “muerte acá, violación acá…”.

En mi soledad encendí el celular y me llamaron: “¡Tu eres Joseph Merrick! Soy Nika Kramer, estoy acá con unos amigos tuyos, sal de casa ahora mismo. He visto tus fotos; quiero hablar contigo, necesito una mano derecha para la BC One.” No entendía nada, para mí era broma. No quería salir, pero me pidió una cenar esa noche, sin cámaras, para hablar.

Se sorprendió al ver que era mujer. Me abrazó y me preguntó por qué no quería tomar fotos. “¿Te has dado cuenta de que hay pocas fotógrafas de baile metidas en el mundo del Hip Hop y que encontrar tu trabajo ha sido oro en bruto? – me insistió. Así que le hice caso, la ayudé. Cuando le pregunto por qué yo me recalca el talento que tengo para ver a las personas y mi empatía; por eso la vida se me hace pesada, porque lo siento como ellas. Y esos chicos que iban a la BC One eran de Venezuela, Colombia, Guatemala, Brasil… y tenían una vida muy dura. 

Me comenzó a hablar de Martha Cooper, que era como su hermana; la que le enseñó todo lo que sabe… Nika es autodidacta y creía que yo tenía la parte teórica de fotografía y ellas la documental y editorial: juntas era una conexión. Así que entré a formar parte del colectivo Girlz Who Shoot, formado por mujeres. De hecho, en agosto de 2018 inauguramos una exposición en Berlín donde tratamos las mujeres en un papel luchador. Esto para mí es como una promesa, como si hubiera vendido mi alma: tengo que hacer fotografías aquí para que tengan la información. El tiempo pasa y la historia sigue, y alguien lo tiene que retratar. Así que haré fotografía hasta el fin de mis días.

El objetivo es capturar la cultura Hip Hop de cada lugar, hacer un documento de registro a través de las fotos y contagiar a los fotógrafos, profesionales o no, de que cuenten algo.  Por ejemplo, en Barcelona noté individualismo, lo que hace que mucha gente que esté siempre solo: cada uno tiene una burbuja muy personal. 

Así que quiero contar, documentar la cultura… Puedo hacer mil tipos de fotos, pero cuando se trata de la cultura Hip Hop, tengo un punto extra. He enseñado a fotografiar a muchos bailarines, les he regalado cámaras si lo necesitaban…. El enfoque tiene que darse según la antropología cultural de cada lugar. Es una lucha constante contra la frialdad. Hay que usar la fotografía para poner un espejo ahí, para decir “esto no puede ser así, que estéis tan solos”. Si alguien hace un evento, y es tu amigo, tienes que apoyarlo, ayudarle; eso son costumbres que se pueden cambiar si te lo muestran en la cara, con las fotografías.

Joseph Merrick Tumblr: http://josephmerrick1.tumblr.com

«EL HIP HOP ME SALVÓ LA VIDA»

-JOSEPH MERRICK


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